Justo hace una semana atrás, podríamos afirmar que comenzó oficialmente el Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010, cuando se realizaba el sorteo de los países que conformarán los ocho grupos en la fase inicial de este mega evento deportivo. A nuestra selección, podríamos decir que le tocó fácil esta primera instancia, tres países (Nigeria, Corea del Sur y Grecia) que lejos están de tener una tradición futbolística competitiva como la tiene nuestra selección u otras como Brasil, Inglaterra, España, Francia, Italia. Sin embargo, retrocedamos un poco en el tiempo. Hagamos memoria y recordemos que hasta el último partido de las clasificatorias, no teníamos certeza de que nuestra selección clasificaría para este mundial. Los medios especulaban con el posible fracaso que sería que la Argentina estuviese fuera del mundial, se pedía la cabeza (adelantadamente) de Maradona, se sabía que la selección, prácticamente no jugaba a nada y el hermetismo corría en la conciencia de todos los argentinos que se mueven en el ambiente futbolístico. Pero, finalmente, se clasificó y la Argentina nuevamente se encuentra en el mundial. Respecto a lo anterior, una de las cosas que más malestar provocaba en la gente era cómo una selección que cuenta con jugadores que triunfan notoriamente en el fútbol internacional, cuando debían jugar por la selección, no mostraban el mismo fútbol al que nos tienen acostumbrado cada fin de semana. Nadie podía entender qué pasaba con estos jugadores que no rendían o por qué el equipo no funcionaba. Nadie se explicaba como Messi jugaba tan mal en la selección cuando en su club, Barcelona, es el jugador estrella y que además, ha sido, recientemente, considerado el mejor jugador del mundo. Claramente, para el común de la gente la responsabilidad caía entonces, en el cuerpo técnico de la selección, sin embargo, pocos eran los que se atrevían a emitir tamaño juicio ya que la cabeza del cuerpo técnico es nada menos que Diego Armando Maradona. Como criticar y negar de la capacidad futbolística de quien ha sido el mejor jugador de todos los tiempos? ¿Cómo explicar que el equipo del más grande futbolista no juega a nada y que estuvo a punto de no clasificar para el mundial? Evidentemente, lo que se explica la mayoría de la gente, haber sido el mejor jugador del mundo, no refleja ser una garantía de buen técnico de fútbol. Nadie negará que Maradona poseía (y aún hoy posee) un talento innato para el fútbol, lo que podríamos definir como un don. Don es la habilidad que tiene un ser humano para realizar exitosamente algo específico. En definitiva, claro está, que Maradona posee el don de jugar bien al fútbol, pero no quiere decir que ese don le permita a su vez ser un buen entrenador. En nuestra parshá de esta semana, vemos en Iosef un parecido similar al de Maradona. Iosef también tenía un don único que lo hacía diferente al resto, y gracias a su inteligencia, le supo dar un uso magnífico que no sólo lo aprovechó él, sino que toda la nación de Egipto. Nos cuenta la Torá que el faraón durante dos noches seguidas había tenido dos sueños muy extraños y nadie en Egipto lo había logrado interpretar, pero el copero real, se acordó de su experiencia y le mencionó al faraón que en la cárcel se encontraba Iosef quien había logrado interpretar los sueños y todo lo que él había profetizado en esos sueños, se había cumplido. Iosef es llamado a la corte del Faraón, quien le expone sus sueños y Iosef los interpreta. El faraón queda admirado ante el don y la solución que le da Iosef por lo que nombra su representante para que resolviera el problema que conllevaba el sueño (que habría una hambruna de 7 años, luego de 7 años en donde habría de todo). Así fue que Iosef pasó de ser un prisionero de Egipto a ser el segundo del faraón, de habitar en la cárcel a habitar en los palacios del faraón, en definitiva, todo lo que él mismo había soñado y que burlonamente se lo había contado a sus hermanos, estaba sucediendo. Iosef pasaba a ser el segundo de Egipto. Muchos exégetas bíblicos han criticado la actitud de Iosef, ya que en cierta forma, el logró su acenso no por mutus propio, sino porque poseía un notable don como el del interpretar los sueños. Aprovechó ese don para tener una primicia y elaborar un plan frío y calculador que no sólo salvaría a Egipto, sino que en plena época de hambruna, lo erguiría como la nación más fructífera de aquel entonces. Seguramente hubiese sido mucho más loable por parte de Iosef, aprovechar ese don y hacer el bien para todos ante que para unos pocos, como era Egipto y la casa del faraón, sin embargo, no se puede discutir de que Iosef aprovechó al máximo su don, este don que había sido otorgado por D-os. Así como Maradona, como Iosef, cada uno de nosotros posee dones, características, facilidades para ciertas cosas que nos hacen seres únicos. Muchas veces estos dones no los sabemos utilizar, tememos utilizarlos o, simplemente, no los explotamos y cuando los utilizamos, muchas veces, no es para un buen uso. Si bien un don, como decíamos, es la habilidad que tiene un ser humano para realizar exitosamente cosas específicas, don también es un regalo o un presente, en estos casos dados en por D-os de forma excepcional y para cada uno de nosotros. Aprovechemos nuestros dones, utilicémoslos para bien, saquémosle partidos a ellos en pos de nosotros y de toda la humanidad, seamos concientes y responsables a la hora de utilizarlos, seamos dignos de estos regalos y/o presentes que D-os nos ha dado a cada uno de nosotros. Por Sem. Yonatan Szewkis Director Comunitario

Actualizado ( Jueves, 17 de Diciembre de 2009 00:47 )