Dinero: moneda corriente que tiene valor legal. Fortuna, riqueza, conjunto de bienes. Esta palabra que tiene tanto valor para todos nosotros en la actualidad, que resulta ser tan importante en nuestras vidas, que nos ayuda a poder vivir, que saca lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros. Dicen que el dinero no hace a la felicidad, pero tenerlo ayuda bastante. Esta palabra conocida como "el vil metal". Esta palabra que hace que a cada cosa material que pasa por nuestros ojos le asignemos un valor. El dinero, que nos permite el intercambio de vienes y servicios. Sin lugar a dudas que esta palabra es importante, tiene presencia. Cuando se habla de dinero, se está hablando de un tema serio, es fundamental en la vida del hombre, desde sus inicios, prácticamente desde que existe. Por lo menos así lo podemos ver claramente en la parshá que leemos esta semana. De acuerdo al Midrash (en Bereshit Rabá) Sará al enterarse que su marido, Abraham, había llevado a su querido hijo Itzjak al Monte Moriáh para sacrificarlo, no soportó tamaño dolor y angustia y falleció. Abraham se enteró de la muerte de su esposa, la lloró y luego se dirigió a donde los hijos de Jet para que le dieran un lugar para darle sepultura a su amada. Abraham había designado el lugar, Mearat Hamajpelá (la caverna de Majpelá) no quería otro lugar, quería ese, y estaba dispuesto a pagar por él. Los hijos de Jet le dijeron que ese lugar pertenecía a Efrón, entonces Abraham fue hasta donde Efrón para pedirle ese lugar. En un principio, y como buen comerciante, Efrón se niega a cobrarle por el terreno a Abraham pero, Abraham no quería regalos, sino que quería que ese lugar fuera suyo y de sus generaciones por siempre, por eso estaba dispuesto a pagar lo que fuese por el lugar. Efrón había captado a Abraham sin que éste le contara el porqué de no aceptar su regalo. Efron sabía de la situación de Abraham, que era un hombre rico, poderoso y que tenía la gracia de Dios. Sabía que por ese terreno podía sacarle un muy buen precio y que Abraham estaría dispuesto a pagar lo que fuese por aquel terreno. Por eso es hábilmente y sin prejuicio alguno le dijo, finalmente, a Abraham: "Señor mío escúchame: terreno de 400 ciclos de plata, entre mi y ti ¿qué significa? ¡Entierra pues a tu muerta!". Efrón se había dado cuenta de la situación de Abraham, quien recién había perdido a su amada mujer, quien quería sí o sí comprar ese lugar, quien no estaba de ánimos para negociar, quien odiaba los conflictos y problemas y siempre trataba de resolverlos amistósamente. Por eso, no tuvo reparos en fijar ese precio, lo más probable, es que el precio haya sido muy alto por lo que realmente valía la propiedad, pero como lo indican las leyes económicas: A mayor demanda, menor la oferta. Abraham accedió a pagar el precio con que Efrón cotizó el terreno. Más allá de como Efrón se pudo haber aprovechado de Abraham, como muchas veces sentimos que nos pasa a nosotros en situaciones semejantes, en las que accedemos a pagar lo que sea porque nos vemos en la necesidad o porque no estamos de ánimo como para negociar; existe algo más inquietante en el relato. Efrón juega con el bolsillo de Abraham, se mete en su bolsillo. ¿Qué son 400 ciclos de plata entre mi y ti?, yo me pregunto: ¿Y que sabía Efrón de cuanto tenía Abraham? ¿Y si realmente Abraham no tenía ese dinero? ¿Y si a lo mejor sí era una suma excesivamente elevada para Abraham? ¿Sabía acaso Efrón cómo Abraham había accedido a la riqueza que tenía? Muchas veces nosotros nos ponemos en el mismo rol que Efrón. A veces quienes tenemos la suerte de tener un poco más que el resto no medimos nuestras acciones y palabras y nos metemos en el bolsillo ajeno. Cuántas veces escuchamos frases como: Dale! no seas rata;que tacaño que sos, cómo me vas a cobrar esos $10 que te debía, qué te vas a comprar con eso; cómo no tenes para esto o para lo otro. Lamentablemente, cuando decimos estas frases, que muchas veces salen de nuestras bocas sin mala intensión, podemos estar haciéndole un daño terrible a la persona que tenemos a nuestro lado o enfrente. ¿Y si realmente esa persona no puede seguir el mismo tren de gastos al que vos estás acostumbrado? ¿Y si realmente esa persona necesita esos $10 pesos que si bien para vos no significan nada, para el otro puede que sí, o simplemente, te está recordando a vos que seas gente y que si pedistes algo prestado lo tenés que devolver? ¿Y si la persona realmente no tiene para esto o para lo otro porque tiene que destinar sus ingresos a cosas diferentes a las tuyas o no está dispuesto a gastar lo que tu gastarías porque no están en sus proridades lo que para vos si es prioridad? Meterse en el bolsillo ajeno, no es joda, por el contrario, es un tema muy serio, podemos dañar seriamente a una persona. Dicen que a la gente se la mide por su forma de reaccionar ante sus enojos, por su forma de comer y por su forma de hacer negocios y manejarse con el dinero. Aspiremos a que siempre se nos mida en forma positiva y que en la tercera forma de medir, que nunca nos asocien como un Efrón. Shabat Shalom U mevoraj!!!
Actualizado ( Lunes, 16 de Noviembre de 2009 00:44 )