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PARSHÁ MIKETZ, 8avo DIA DE JANUKÁ
Actualizado ( Jueves, 17 de Diciembre de 2009 00:47 )
PARSHÁ VAIESHEV SHABAT JANUKÁ I
Muchas veces sentimos que la gente no nos entiende, no logra captar lo que intentamos decir, o simplemente, no nos hacen caso. Por ejemplo: si digo – la sal-, lo que inmediatamente tendría que ocurrir es que a la persona que tengo en frente se le ocurra acercarme el salero o la sal que está cercana a él para que así yo la pueda usar. Cualquier persona normal debería captar claramente el mensaje; si yo pido algo tan sencillo como la sal y se lo estoy pidiendo a “x”, “x” debería pasarme al instante la sal. No es difícil, aparentemente, de entender. Ahora bien, desde el punto de vista de la lingüística, claro está que esta frase compuesta tan sólo por dos palabras, está mal formulada y a su vez, podría significar muchas cosas. Tal vez, a “x” no le quedaría duda alguna si en vez de decir, la sal, le dijera: Por favor, ¿podrías alcanzarme la sal que tenés frente a vos? En este caso, claro está, que el mensaje cambia notoriamente y ya, prácticamente no quedan dudas sobre lo que se está pidiendo y que es lo que se espera que haga la persona a quien estoy recurriendo. Con este sencillo ejemplo, lo que trato de demostrar es que las formas y las cosas que decimos, muchas veces, terminan condicionando la respuesta que tendrá el otro. El otro, puede tomar desde muchas perspectivas lo que le vayamos a decir. Lo puede tomar para bien o para mal, puede entender perfectamente nuestro mensaje como puede no entenderlo, lo puede realizar de buena o mala manera, se puede sentir bien o mal, etc. La Torá, en la parshá que leemos en este Shabat especial (pues cae este Shabat junto a la festividad de Januká), parshá Vaieshev, nos muestra una situación que reflejará en forma clara, lo que explicábamos instantes atrás. Iosef, el amado hijo de Iaakov, el primero que había logrado darle su amada mujer Rajel, resulta ser un joven bastante arrogante. Él contaba con el amor incondicional de su padre quien, erróneamente, lo hacía también visible ante los ojos de sus otros hijos. Iosef era el preferido de su padre y así lo hacía ver también Iaakov. Obviamente esto causaba celos entre los hermanos de Iosef y sumado a su arrogancia, la relación entre Iosef y sus hermanos no era, para nada, la mejor. A su vez Iosef era un soñador, tenía el envidiable don de poder soñar y recordar a la mañana siguiente, de principio a fin, cada uno de sus sueños. Además tenía la capacidad “freudiana” de poder interpretar cada uno de sus sueños como así también lo que soñaban los demás. El relato nos narra dos sueños que tiene Iaakov. El primero cuanta que estaba Iosef junto a sus hermanos ataban gavillas y las gavillas de los hermanos se inclinaban ante la gavilla de Iosef, la cual era la única que permanecía derecha. El segundo cuenta que once estrellas más el sol y la luna se inclinaban ante él. Obviamente, ambos sueños aumentaron aún más el odio de los hermanos hacia Yosef, ya que se entendía que en ambos sueños los hermanos se inclinaban ante Iosef en señal de que él gobernaría sobre ellos. El segundo de los sueños, despierta también el enojo de Iaakov ya que las figuras del sol y la luna serían el propio Iaakov y su madre fallecida Rajel. Cualquiera que leyera estos dos sueños se irritaría fácilmente con Iosef. A cualquiera de nosotros nos molestarían estas actitudes de soberbia y arrogancia de Iosef. ¿Quién era Iosef?, ¿Quién se creía que era? Sin embargo, aceptemos un desafío, tratemos de ser objetivos: ¿Tiene algo de malo soñar?, ¿Tiene algo de malo tener deseos de contar lo que uno soñó? ¿Es culpable por eso Iosef? La respuesta es: no. No tenemos motivos para culpar a Iosef por lo que soñó, cada uno de nosotros tiene su propia verdad, cada uno de nosotros tiene derecho a hablar. Eso es la libertad de expresión. Por otra parte, si sólo nos quedáramos con lo que narró Iosef, no habrían motivos suficientes que nos provoquen un rechazo hacia Iosef. Si volvemos al principio de este artículo podremos entender que lo que realmente irrita de los sueños de Iosef no es el contenido propiamente tal de lo que está diciendo lo que nos molesta, sino que es la forma en cómo los narra para sus hermanos y su padre los sueños que había tenido, es decir, en forma soberbia y arrogante. En definitiva, esto es lo que provocaría ese odio tan profundo de los hermanos a Iosef sumado a las diferencias que hacía el padre con sus hijos. A menudo nos pasa que terceros nos critican por diversas cosas y actitudes que tenemos. A veces estas críticas son ciertas y con justificación y otras veces no. Muchas veces somos nosotros los que criticamos a otros y también esas críticas pueden ser ciertas y justificadas como no y podemos provocarle al otro un profundo malestar. La crítica de por si, no es mala. Todos cometemos errores, todos podemos equivocarnos, todos podemos mejorar y para eso siempre es bueno que si hay algo que se nos pasa o si hay algo que no estamos haciendo bien, que exista un tercero que se dirija a nosotros y nos haga saber si hay algo en lo que estamos en falta o si hay algo que no estamos haciendo bien. Lo que si debemos cuidar es la forma en como decimos las cosas. Hablar es una de las pocas cosas que, por ahora, siguen siendo gratuitas, por eso es que es de vital importancia que antes de hacerlo pensemos antes lo que vamos a decir, a quien se lo estamos diciendo y cómo se lo vamos a decir. Vivimos momentos de mucha violencia, física y verbal, esto hace que ya estemos acostumbrado a hablar y a decir las cosas de mala manera, esto hace que las personas estén mucho más sensibles y menos receptivas, por lo cual debemos tener aún mayor énfasis y cuidado en lo que decimos. Está absolutamente claro y comprobado que cuando decimos las cosas de buena manera y con buenas intensiones, la gente comprende las cosas de mejor forma, con mejor actitud y, sobre todo, con una sonrisa en la cara. Cuidemos las formas, no imitemos el ejemplo de Iosef, quien terminará pagando un precio muy elevado por su arrogancia y soberbia al decir sus cosas y contar sus sueños. Todos tenemos derecho a hablar, a decir las cosas, a criticar cuando es necesario, lo importante es que no olvidemos las formas, las intensiones y las maneras en como decimos lo que queremos decir. Por Sem. Yonatan Szewkis Sabah Director Comunitario
Actualizado ( Jueves, 17 de Diciembre de 2009 00:46 )
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Un mural...En el año 1999 se inauguró un mural en nuestra comunidad sobre la pared izquierda que es reproducción del que está en la Catedral Metropolitana al lado del mausoleo con los restos del cardenal Quarracino. Reproducimos a continuación un par de notas que nos ilustran sobre la historia del mismo Actualizado ( Miércoles, 21 de Octubre de 2009 10:36 ) Rosh HashanaROSH HASHANA: Actualizado ( Jueves, 10 de Septiembre de 2009 16:41 ) |



